El caso de Italia, por ejemplo, merece, una serena reflexión.

En 1991, el Partido Comunista Italiano, uno de los más grandes históricamente, en Europa, teniendo en cuenta la cantidad de sus afiliados, sufrió una sensible escisión. Una de sus facciones --eclipsada, atemorizada, ante el derrumbe de un Muro que había adensado sus inútiles paredes, con crímenes, represión y violación de derechos; de

quienes marchitaban la existencia detrás de la muralla del totalitarismo--– había comprendido la necesidad de un giro político; de crear algo parecido a la Socialdemocracia. Así fundaron un nuevo partido, llamado Demócratas de Izquierda, cuyos miembros, después de década y media, siguen exportando la imagen de defensores de los oprimidos, del resto del mundo. Cual consumados liberales, se visten de defensores de las libertades individuales.

Los pocos cubanos que en Italia --comprendiendo que el mencionado juego a la democracia no era políticamente límpido, nos hemos dado a la misión de cambiar la imagen acerca de Cuba: distorsionada por una propaganda combinada con medias verdades y mentiras completas, encaminadas a contaminar la conciencia de una parte de la opinión publica del mundo-- somos testigos de la incomprensible indiferencia con que los llamados demócratas izquierdistas en Italia tratan el interminable drama del pueblo cubano.

Ni a conferencias, ni a festivales, ni siquiera a un debate abierto, donde cada uno exprese sus experiencias o sus conocimientos sobre Cuba, jamás nos han invitado. Los comunicados de prensa que a veces emitimos, informando nuestras actividades, son enviados al periódico La Unidad. Pero, la imagen de socialdemocracia y su esencia moderada, de su alineamiento con la liberal democracia, a estilo nórdico, laborista o norteamericano, es pura demagogia. No son tan democráticos, ni tan liberales, ni tan sinceros como pretenden hacer ver al mundo.

Ahora, junto a los católicos izquierdistas, tratan de fundar un partido al que piensan llamar, democrático. A mi juicio, la organización propondrá a sus electores, el nuevo bautizo, en un acto, donde se verán las arrugadas caras de ex democristianos y ex comunistas, sugiriendo al pueblo, un fresco nombre y nada más.

En días pasados, en la ciudad de Forli, Emilia Romagnia, se celebró el festival de la Unidad, periódico de los Democráticos de Izquierda, allí, de acuerdo a lo que relata el profesor Luciano Serassini, en carta al Resto del Carlino, diario bolonés, se encuentra una exposición de la asociación Italia–Cuba, organización de la ultra izquierda italiana, sostenida por uno de los partidos de la coalición de izquierda, Comunistas Italianos, los que viajan y apoyan al gobierno castrista, tramite el ICAP, dirigido por el comisario cultural, Sergio Corrieri (acaso es descendiente de italianos, este esbirro), con quien encuentran empleo, viajes y estancias, los agentes o colaboradores italianos (chivatos peninsulares.)

En Cuba, mi propio país, fui denunciado una vez, por una miserable mercenaria del castrismo: una activista de Italia-Cuba. Así que, saquen conclusiones.

En la referida muestra de Italia-Cuba, el profesor Serassini, encontró también, un ejemplar de la revista Moncada, donde se pedía a los contribuyentes de la mencionada asociación, ceder el 5 por 1000 de la renta, para apoyar al régimen que castiga y oprime, durante casi medio siglo, al pueblo cubano. Díganme, si los demócratas de izquierda italianos, no están jugando con lo más puro de la verdadera democracia.

Los métodos burocráticos, el esfuerzo por mantener en Italia la imagen de un estado asistencialita, donde una parte de los bienes producidos termina en manos de pésimos burócratas y de oportunistas empedernidos, son partes componentes, de la filosofía de muchos de los miembros de los demócratas de izquierda. Por lo tanto, que nadie se engañe pensando en una forma de socialismo liberal o de democráticos liberales de izquierda, de matriz laborista o de la socialdemocracia del norte de Europa. Nada de eso.

 

 

 

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SOCIALDEMOCRACIA ITALIANA SE PRESTA AL JUEGO ROJO

Hablar de socialdemocracia en ciertos contextos sociales, significa, seguir cultivando la demagogia y concebir la dañina mezcla, de izquierda radical con los llamados moderados y cato comunistas. Otra manera de justificar la hipocresía y continuar llenando innecesariamente, vacíos políticos que entorpecen, atrasan o cuanto menos, dan empleo: sinecuras a personas sin pasión política, a oportunistas o a extremistas que apoyan a grupos o regímenes violentos o totalitarios.
Carlos Carralero, Milán, Italia