CONCLAVE DE TEHERAN

Por Carlos Carralero, Milán, Italia

No me cansaré de repetir el peligro que implica la monstruosa empatía que recíprocamente, profesan esa parte sangrienta del Islam y la otra --no menos crimina-- de la frustrada izquierda internacional: una mancha común, el odio, los acomuna.

No son pocos los que consideran que la Tercera Guerra Mundial, comenzó el 11 de septiembre del 2001; que aseguran, por demás, que el plan para una guerra asimétrica, a escala mundial fue diseñado en 1966 en La Habana.

Reitero, hasta el cansancio, que hay dos lemas, que coinciden en su contenido de espanto: "Amamos la muerte como ustedes la vida" y "El revolucionario debe aprender a convertirse en una máquina de matar", tienen la misma raíz. El odio y el desprecio a la vida que pertenezca a todo aquel que sustente la filosofía liberal o que se incluya al código de valores de la sociedad americana. La llamada Tercera Conferencia Internacional de Solidaridad con Palestina, celebrada apenas hace unos días en Teherán, donde participó Ricardo Alarcón, presidente del " parlamento" cubano,

al frente de una delegación, conformada entre otros peligrosos personajes, por oficiales de la Contrainteligencia, es una prueba fehaciente de la idea que siempre, muchos de nosotros queremos hacer llegar a los que nos escuchan. Este cónclave es, ni más ni menos, una esfuerzo más por minar las mentes de los que aún no han decidido tomar parte en la obra de destruir a los Estados Unidos de América y al resto de la cultura occidental.

Financiar y apoyar en todos los órdenes e Palestina, para cancelar al Israel de la faz de la Tierra y de esta manera limpiar el camino, sin hebreos, hacia el Occidente, es la filosofía de la mayor parte de los participantes en la llamada Tercera Conferencia de Solidaridad con Palestina.

Ya este tipo de cónclave, no tiene nada de secreto. Lo que se expresó allí, es para que lo oigan muy bien todos los occidentales. En particular los europeos que han cogido la costumbre de buscar el diálogo con los violentos, sin escrúpulos: una especie que me recuerda siempre al guapo del barrio: un abusador, que arremete contra los que más le temen.

No es casual que esa conferencia se haya celebrado en Teherán. Desde allí, sale en estos momentos, la más agresiva, horrísona de todas las voces que actualmente, desafía nuestra cultura, la del presidente de Irán; decidido a construir la bomba atómica, no con fines pacíficos, por supuesto, sino con el objetivo de plegar a los americanos.

El otro violento, Fidel Castro, en el 2001, en la inauguración del centro de biogenética que el régimen cubano ayudó a construir a los iraníes, dijo que entre Irán y Cuba, pondrían de rodillas a los americanos, y sinceramente, en parte, su proyecto, se está cumpliendo. Al menos, por parte del los iraníes, porque Castro le hace el juego a quien le garantice el poder.

A las voces de Castro y al régimen islámico de Irán, se suma abiertamente, Chávez y todos los comunistas del mundo. China, que se convierte en un coloso, no quiere tomar parte, no solamente por los intereses económicos, que se traducen en petróleo, que tienen allí, también, considero yo, por conveniencia ideológica. El Islam, está más cerca, por supuesto de los regímenes comunistas que de los Estados Unidos, quien en estos momentos, tiene una dificultad enorme. Aún el problema de Irak, no se ha resuelto del todo. Siguen muriendo soldados americanos. Los gastos en materia militar son grandes y la imagen del gran país, cada vez resplandece menos en el propio Occidente. Porque la propaganda antiamericana, hace creer que la guerra en Irak, es un fracaso como proyecto democrático y como estrategia global.

Aquí en al país donde vivo, la estrategia del teórico del comunismo, Antonio Gramsci, vive como nunca: la izquierda mantiene su hegemonía en los medios de comunicaciones, a pesar de que la familia Berlusconi sigue siendo perseguida por la política y los magistrados por ser dueños de una red televisiva privada.

uropa, entera, es un gran ejemplo de autodestrucción de la propia familia. Critica al padre de la casa, ante el ladrón y el criminal que viene robarse los bienes y exterminar la familia. No buscan la manera de reaccionar y en lugar de buscar una alianza fuerte entre hermanos europeos con el padre americano, se pasan el día, haciendo alarde de democracia, de comprensión con los pobres musulmanes y de encontrar el núcleo del »mal« en los Estados de América.

Creo, que siguiendo la vía de la deducción, estamos de acuerdo, de que, no es solamente el lenguaje, más bien el mensaje, lo que tenemos que captar e interpretar: esa parte del Islam degenerado y los rojos, incluyendo intelectuales y políticos occidentales, coinciden en una idea, un plan diabólico, destruir a los Estados Unidos y con ello, la civilización occidental, porque con la Europa contar, es un buen "fao a las mallas". Ya comenzamos a construirles escuelas, mezquitas, a obedecer a sus demandas de bajar a Jesucristo, no de la cruz, más bien de los muros en que se encuentra mirándonos con compasión en centros de docencia, a pretender instituir el estudio de la religión islámica en ciertos países europeos, a permitirles que nos destruyan lo que en años construimos. No hemos criticado nunca a los caricaturistas occidentales, por sus sátiras penetrantes, a cuanto político occidental o santo cristiano les parezca, sino por una imagen cómica, del profeta musulmán, la cual destapó la válvula del odio contra nuestra cultura; otorgándoles a musulmanes el derecho a destruir valores creados con el sacrificio y el talento de personas, que incluso ya no nos acompañan en esta morada incierta. Ahora nos queman casas, centros culturales o negocios, claro mensaje, de su plan a mediano plazo; conscientes de que quemando un poco de nuestros valores materiales no nos van a exterminar, nos muestran, cómo va a ser el juego, cuando nos emparejen o superen demográficamente en nuestra casa; pretenden sencillamente, sustituir nuestros valores cristianos en crisis, por los del Islam.

Esa parte agresiva del Islam, se ríe de nuestros valores y convicciones cristianas. Del supremo valor de amor a la vida, de la tolerancia y el respeto –-como principio inviolable de la democracia-– incluso a los maníacos, dementes y criminales que destruyen la vida de enteros núcleos familiares, culturales o de población, o que cumplen actos de masacre o extermino. Eso, para ellos, constituye una debilidad nuestra, lo que los hace sentirse más fuertes aún. Creo incluso, que en realidad, no es una sensación equivocada de ellos. En substancia, lo que en Occidente consideramos, una fuerza: la tolerancia y el respeto a los valores de la vida, para ellos es nuestra parte vulnerable.

Me adhiero al grupo de los que como Oriana Falacci o Adolfo Rivero Caro, afirman que Europa está agonizando. Si no reacciona, se acelera el fin de nuestra civilización.(cont.)

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