CONDICIONES DE USO
CORREO

mecanismos y todos los debates los decide una gavilla de rufianes con poder ilimitado. El ejemplo más reciente de esa ausencia de arbitraje civil sucedió en Castrolandia. Un hombre fue condenado a numerosos años de prisión por el “delito” de haber manifestado su opinión en público. Su arresto ocurrió después de haber sido golpeado y humillado por una turba organizada por el régimen. Para protestar esta barbaridad el prisionero usó el argumento silente de la huelga de hambre. Sus captores lo dejaron morir por inanición. Fin del debate.

Sin embargo, aunque sin resultados tan infames como el del ejemplo anterior, en debates civiles sucede a veces que la exagerada protección de oportunidades equitativas tiene resultados opuestos a los que se buscan.

Un debate justo debe conceder a todas las partes idéntica cantidad de tiempo para exponer sus argumentos, introducciones y resúmenes. Obviamente la función de un “moderador” debe ser la de aplicar esa regla de oro y nada más. Con gran frecuencia esa norma se ignora. Recordemos que hoy en día un moderador tiene la capacidad física de silenciar el micrófono de quien exceda su límite.

Durante los recientes debates entre los precandidatos presidenciales del Partido Republicano de Estados Unidos, ante ellos había un panel de periodistas de la cadena que televisaba el “altercado”. Esos panelistas, a veces tan numerosos como los candidatos, formulaban la mayoría de las preguntas. ¿Qué autoridad los investía con la capacidad de determinar la agenda del debate? Por momentos el debate de CNN del viernes 20 de enero semejaba más una conferencia de prensa, o una entrevista hostil.

En un mundo perfecto la prensa debe permanecer imparcial durante una discusión de esa clase, ejerciendo su derecho a editorializar de acuerdo a su criterio, cuando ha finalizado el evento. Aceptemos que este no es un mundo ideal y que sería absurdo pretender que lo fuera. Sin embargo, existe una diferencia insondable entre un cuerpo de prensa perfecto y la abierta hostilidad hacia todos los candidatos “conservadores” que se refleja en la mayoría de los medios de difusión.

No hay sorpresas en la aplastante victoria en la primaria Republicana de Carolina del Sur alcanzada por el ex Vocero [presidente] de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. El cambio de avalancha a su favor lo provocó los medios de difusión. Lo produjo una torpe campaña difamatoria de carácter personal contra todos los candidatos, con resultados diametralmente opuestos a los esperados.

Todo empezó con una entrevista a una de las dos ex esposas de Gingrich por la Cadena ABC, a escasos días de la Primaria. La señora acusaba a Newt no sólo de infidelidad, sino de propuestas domésticas peores. A pesar de que Gingrich había negado pública y enfáticamente la acusación, el principal “moderador-entrevistador” de CNN nició su ciclo de preguntas con ese tema. Gingrich pareció genuínamente ofendido y ardió Troya.

Se ha sugerido que todo es una maniobra del Partido Demócrata para descarrilar la candidatura del ex gobernador de Massachussetts, Mitt Ronmey. De acuerdo a esa versión, el acto conspirativo responde al convencimiento de que Gingrich sería un candidato más débil que Romney, quien se empata con el presidente Barack Obama en la mayoría de las encuestas, mientras que Gingrich no tiene mucho apoyo entre los mayoritarios independientes y en general aparece con 10 puntos o más por debajo de Obama en las encuestas.

Aparte de mi escepticismo por las conspiraciones, no acredito tanta sutileza a los estrategas demócratas. Sin duda CNN está en el campo político izquierdista, pero CNN no es el Partido Demócrata. La pregunta capciosa vino de CNN y su objetivo no era poner a Romney en aprietos, sino a Gingrich. El error de la cadena fue menospreciar la capacidad ofensiva de Newt y su poco común habilidad para el debate. La prensa “liberal” se ha dado a la tarea de disminuir esa victoria, aunque sin mucha convicción. Ahora Florida está en la balanza.

Hay más. En Carolina del Sur los “exit polls” indican que Gingrich superó a sus tres oponentes en sectores tales como los independientes, los moderados, los Demócratas y hasta los “liberales”. Esta primaria superó a la del 2008 por más de 50,000 votos a pesar del frío y la lluvia, indicando renovado interés. ¿Es Carolina del Sur un baluarte conservador y religioso? Lo era cuando serví en Ft. Jackson en 1963. Trabajando en Georgia 20 años más tarde visité Columbia S.C., notando lo mucho que había cambiado. Quien sabe como sea ahora.

El candidato presidencial republicano todavía se desconoce y, con la excepción del tejano Ron Paul, todos son potencialmente capaces de obtener la victoria en noviembre.

 

DEFINICIÓN DE DEBATE

Hugo J. Byrne, California, enero 25 --¿Qué es un debate? De acuerdo al diccionario del idioma español más cercano, la primera definición es “controversia”. Sorprendentemente las definiciones segunda, tercera y cuarta son, en el mismo orden, “contienda”, “lucha” y “combate”. La

primera definición de la palabra debatir, de acuerdo al mismo diccionario, es nada menos que “altercar”. Realmente nunca presté atención al hecho bien curioso de que batir y debatir son, en el idioma español, acciones tan relacionadas que pudieran usarse describiendo lo mismo. Quizás sea que hoy se le otorga a la palabra debate una implicación más civil y pacífica. En los cotidianos debates públicos de las comunidades libres se utilizan mecanismos constituídos que brinden oportunidades iguales para quienes se involucran en debates.
Infortunadamente aún existen lugares donde no se utilizan esos

 

PORTADA
CONTACTOS