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contenido, la Casa Blanca vaticinaba que gracias a ella los desempleados en la fuerza laboral no pasarían de 8% para mediados del año. El mes pasado el desempleo llegó a 9.4%. Ahora la Administración afirma que los próximos gastos programados agregarán o “salvarán”(¿?) 600,000 trabajos para el verano, aunque nadie ha informado al público a cuánto ascenderán esos gastos. Si no sabemos cuánto va a gastarse, ¿cómo adivinar el número de plazas laborales que puedan crearse (o “salvarse”)? ¿Cómo se puede determinar cuántas plazas "se salvan"? Ignorando esa misteriosa fórmula, si se pierden digamos 300,000, siempre se puede argumentar que sin empeñar al país hasta el siglo XXII se hubieran perdido 600,000. Si se pierden 500,000, que hubieran sido 1,000,000, etc. La gente no es tonta y entiende bien la diferencia entre economistas y charlatanes.

El discurso del Presidente Obama en El Cairo.

Hacía muchos años que no leía tanta adulona bazofia como la que se ha escrito en la prensa “liberal” sobre esa pieza oratoria. Sólo dos cosas hizo evidentes el discurso de El Cairo.

La primera es que Obama está resignado a un Irán con armas atómicas. La lógica indica que si Teherán quisiera sólo energía y no armas nucleares, habría aceptado sin titubeos el ofrecimiento tecnológico conjunto de la pasada Administración norteamericana y Rusia. Obama opina que el deseo de un estado a desarrollar dicha fuente de energía le otorga automático derecho a ella. Aunque la ruinosa dependencia de Norteamérica en energía importada no es para Obama razón suficiente para desarrollar energía nuclear aquí, Irán que literalmente nada en un mar de petróleo, de acuerdo a su opinión sí puede hacerlo, porque es la voluntad de sus gobernantes. ¿No es curioso?

La segunda, como acertadamente opinara un enterado lector en Madrid, es que Obama no sabe Historia. La Inquisición no surgió en España hasta después de finalizar lo que se conoce como la “Reconquista”. Esta marcó el fin de ocho siglos de dominación musulmana en la Península Ibérica. El “Santo Oficio” tuvo muchas víctimas, pero no musulmanas. Y actualmente el Gran Inquisidor no es Guantánamo, sino el terror islámico.

Las provocaciones de Kim Jong Il.

Este duende cabezón (mi disculpa a los duendes cabezones), dictador de un estado artificial por ser hijo de su padre, está empeñado en obtener una capacidad ofensiva de potencia mundial y en el proceso ridiculizar a Estados Unidos a un nivel mayor que cualquier cosa que pudiera hacer el propio Obama, o decir el Vicepresidente Biden. No satisfecho con lanzar misiles balísticos y detonar explosiones nucleares subterráneas, Jong Il secuestra a dos infelices reporteras norteamericanas acusándolas de un nebuloso “crimen” contra Corea del Norte y las condena a 12 años de trabajos forzados. Las víctimas trabajaban para un consorcio informático del ex Vicepresidente y
Premio Nóbel, Al Gore. Gore no ha hecho declaraciones sobre el secuestro, quizás evitando preguntas sobre su capital valorado recientemente en $100 millones. Cuando abandonara el gobierno en el 2001 el capital neto de Gore se estimaba en sólo $2 millones. Ya que sus ganancias por la película sobre “calentamiento global” fueron donadas a la defensa del medio ambiente, el laureado productor obtuvo un promedio de $10,888,889.00 por año durante los últimos nueve. ¿Cómo adquiriría esa fortuna? ¿La mayor compensación por discursos en la historia? Dejo ese tema a los lectores.

En justicia, Obama no creó a Jong Il. Este monstruo sí lo heredó y hay que admitir que está haciendo lo poco que puede para neutralizarlo, como regresar su régimen a la categoría de “estado terrorista” de la que nunca debió haber salido.

La Organización de los Estados Americanos invitando a Castrolandia de regreso al cubil.

Entre todos los “Organismos Regionales” de ese otro aborto llamado “Naciones Unidas”, este es el peor. Hace tiempo que Estados Unidos debió abandonarlo, tal como hizo con UNESCO. La OEA, como la ONU, es un conglomerado de atildados figurones que hablan sin descanso para escucharse a sí mismos y hace tiempo que por obra del petróleo de Chávez ha devenido en otro grotesco cónclave antiamericano. La resolución bendiciendo el regreso de Castrolandia es simplemente la manifestación más reciente de ello. Esa resolución no molesta a Hillary y aún menos a Obama, quien sicológicamente está todavía en plena campaña política y le agrada un escenario en el que se degrade a Estados Unidos. Al fin y al cabo, todas esas “cosas malas” de las que “Norteamérica fue culpable” y que reflejan la antítesis de la guía espiritual de personajes como el Reverendo Wright, ocurrieron antes del advenimiento de la nueva era post-norteamericana de “Plurubus Unum” mundial, del que Obama es legítimo campeón y mesías: la era del “Nacionalismo Universal”. Castro lo llamaba “Internacionalismo”. En una patria global y colectiva, no habría necesidad de agentes extranjeros, tales como los Rosemberg, Ana Montes, los “cinco héroes”, o el viejo matrimonio de traidores del Departamento de Estado. Cuando todo es de todos y la justicia es impartida por el dios-Obama (de acuerdo a un reportero de Newsweek), ¿espías para qué?

 


 

Hugo J. Byrne, Los Angeles, junio 18

 

 

 

 

 

 

 

CUATRO TEMAS

Mi pasatiempo favorito es aprender. No estudiar, porque eso implica tiempo y trabajo. Cuando me jubilé definitivamente en el 2003 fue con el sagrado propósito de no trabajar más. Esta columna, mi natural haraganería y las expectativas del proceso biológico a los 74 años, me han obligado a racionar el tiempo al extremo de la mezquindad. Lo primero importante que aprendí de la vida es que es mucho más cómodo beneficiarse de la experiencia ajena que sufrir la propia. Por eso encuentro interesante comunicarme regularmente con mis lectores. Aunque sucede que en la mayoría de esos provechosos intercambios me encuentro contestando más preguntas que las que formulo.

Sin embargo, la semana pasada algunos cubrieron importantes temas de actualidad con profundidad y convicción, probando ser más perspicaces que yo. En honor a ello y dentro del espacio de mis dos cuartillas comentaré brevemente cuatro de esos temas para beneficio del resto de los amables lectores. El orden en que aparecen no es necesariamente de importancia.

El éxito o fracaso de la presente Administración en sus medidas para contrarrestar la crisis económica. Cuando el Congreso aprobara la multibillonaria ley de estímulo económico sin leer su

 

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