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De sobra sabemos que las ratas abandonan el barco cuando éste empieza a hacer agua. No me lo tienen que decir. Algunos se indignan con estos a quienes llaman “esbirros arrepentidos”. El Cubanazo, no. Para algo se hizo la mano franca de José Martí, esa que estrecha la de “aquel que me arranca el corazón con que vivo”.

Allá Hernández del Llano con su conciencia. Quizás este acto noble reivindique esa larga parte de su vida que dedicó a un régimen de opresión y oprobio. No lo sé. Pero esas ratas que abandonan el barco, lejos de molestarme como a muchos, me dan renovado aliento. Al fin y al cabo, son emisarias del desplome.

 

 

 


 

 

Grabación de Raúl Castro - Derribo de Avionetas

CORREO DEL LECTOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Manuel Ballagas, CENTROtampa, Cubaenelmundo.com, JUNIO 22

Dicen que corren de mano en mano. Como pan caliente. Son copias clandestinas de programas trasmitidos por la televisión de Miami.

Pero no se trata esta vez de los programas de Cristina Saralegui, ni de los novelones a que nos tienen acostumbrados Univisión y Telemundo. Las codiciadas piezas, grabadas en DVD, tienen que ver ahora con otro asunto de novela: la vida de ricachones que se dan los capitostes castristas; sus prebendas y mansiones; sus amantes y privilegios. Toda la riqueza de que se apropiaron y ahora disfrutan en medio de la miseria generalizada.

Después de desertar hace un par de años, un ex alto oficial de la inteligencia cubana, rompe su silencio y comparte con el público una evidencia visual que habla por sí misma.

La opulencia en que vive la “nueva clase” en Cuba no podría compararse con la que gozó cualquier capa social adinerada en la isla, en cualquier momento de su historia. Prescindamos del hecho de que nunca generó la riqueza de que actualmente disfruta (eso es harina de otro costal). La abismal diferencia que separa a esta nueva aristocracia del cubano común es un triste testimonio de que el régimen marxista, lejos de elevar a los pobres, sólo consiguió sumirlos en la más abyecta miseria.

Mientras los jóvenes cubanos se hacen a la mar diariamente en busca de horizontes dignos, y mientras las hijas del pueblo se prostituyen, las capas dirigentes cubanas se dan una vida principesca que ni las postas militares ni los altos muros pueden ya ocultar.

El principal beneficiario de todo el latrocinio parece ser el Dictador Jubilado, con 11 mansiones. Por lo menos para una de ellas mandó a construir una bolera, una cancha de tenis y una piscina de agua caliente, pero… ¡hace 15 años que no la visita!
Y eso que en Cuba hay déficit de viviendas.

Quienes todavía tienen fe en que existen cualidades redimibles en un régimen capaz de procrear una injusticia social semejante, deben poner atención a las revelaciones del ex mayor Roberto Hernández del Llano.

COMO VIVE LA 'NOMENKLATURA' CUBANA